Introducción.
México ocupa uno de los primeros
lugares a nivel mundial en cuanto diversidad de mamíferos con más de 500 y está
en primer lugar en diversidad de reptiles y anfibios, es el decimoprimero en
aves y el cuarto en plantas vasculares. Además, se distingue por el alto
porcentaje de especies endémicas o exclusivas del país, ocupando el tercer
lugar mundial en mamíferos endémicos y está en el octavo lugar en especies de
aves endémicas, el segundo en reptiles y el tercero en anfibios.
Esta enorme diversidad biológica es
resultado en gran medida de la compleja topografía del territorio y la posición
de nuestro país en el continente donde convergen diversos climas y confluyen
las dos grandes regiones biogeográficas de América: el Neártico y el
Neotrópico, lo que origina condiciones de transición de la flora y fauna
templada y tropical, además de la gran cantidad de islas principalmente en el
Océano Pacífico y Golfo de California, y microambientes de las Sierras Madres y
Eje Neovolcánico, entre otros, así como las condiciones generadas por los
océanos que rodean nuestras costas. Sin embargo nuestra biodiversidad enfrenta
una serie de riesgos que ponen en peligro la continuidad de las especies y sus
poblaciones. Entre éstos, destaca el impacto que las actividades humanas tienen
en tres niveles: ecosistemas, especies y genes, que derivan de la
sobreexplotación, la destrucción y fragmentación de hábitat para actividades
productivas, la introducción de especies exóticas, la contaminación y en algunos
casos los desastres naturales.
En México las políticas públicas para
el fomento de la agricultura y la ganadería han resultado una de las principales
causas de este deterioro y pérdida de los ecosistemas, y también los efectos
generados por las leyes de tierras ociosas de principios y mediados del siglo
pasado, originaron actividades de desmonte y eliminación de la vegetación
natural a lo largo de todo el país con los consecuentes efectos sobre
poblaciones silvestres. Esto ocasionó que la conservación no resultara rentable
en el corto plazo, más aún cuando los poseedores de los predios recibieron más
recursos por talar sus bosques y selvas que por conservarlas y buscar
alternativas productivas sustentables. A nivel de especies, además de la
pérdida de hábitat, las principales amenazas son la erradicación y el
aprovechamiento irracional de las mismas y la introducción de especies exóticas
e invasoras. Por último, la diversidad genética se ve amenazada por la
introducción de especies exóticas e invasoras, la pérdida de germoplasma y la
liberación de organismos sometidos a selección artificial, clonados o
modificados genéticamente.
A su vez, en el marco de las políticas
públicas para la conservación de la biodiversidad, se han desarrollado una
serie de diversos instrumentos legales y reglamentarios para la protección,
conservación y aprovechamiento sostenible de las especies silvestres, así como
instrumentos de carácter técnico como la norma oficial mexicana
NOM-059-SEMARNAT-20011 , la cual además de ser indicativa del estado de algunas
especies, incorpora el Método de Evaluación de Riesgo, que contiene elementos
de información sobre el estado del hábitat de la especie en cuestión, su
vulnerabilidad biológica intrínseca y el impacto de las actividades humanas
sobre ésta, unificando así los criterios para la asignación de las categorías
de riesgo.
Las acciones de conservación de especies
dependen no sólo del grado de amenaza o del riesgo que enfrenten, sino también
de los recursos que las sociedades están dispuestos a invertir para que esto
suceda, aun cuando esta disposición no esté asociada a la vulnerabilidad o
importancia relativa de una especie en un sistema. Las decisiones sociales
pueden estar basadas en otro tipo de valores, y es en este sentido que las
políticas públicas deben incorporar los criterios, lineamientos y mecanismos
requeridos para procesar las demandas sociales, la información científica y la
disponibilidad recursos financieros y humanos a fin de hacer eficiente, no solo
en términos económicos, la gestión a favor de la conservación de especies en
riesgo.
De esta manera han surgido programas
federales que al incorporar criterios de sustentabilidad han promovido la
revalorización de los recursos y la restitución a los legítimos propietarios y
poseedores de los beneficios directos del aprovechamiento de la flora y fauna
silvestres, mediante la generación de alternativas a la producción agropecuaria
tradicional, así como oportunidades de empleo, haciendo de la conservación una
actividad redituable no solo en términos monetarios, sino también en términos
sociales. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer, ya que los impactos de
las actividades humanas para muchas especies han sido severos, las presiones
sociales y condiciones biológicas y ecológicas no han permitido su
recuperación, lo cual crea la necesidad de contar con un Programa rector que apoyado
desde el gobierno federal establezca las bases y coordine los esfuerzos de los
diversos sectores de la sociedad, con el claro concepto de que es necesario el
trabajo interinstitucional y la participación de todos los sectores para
mantener o mejorar las características y funcionalidad de los ecosistemas y
realizar el manejo requerido de las especies en riesgo y aquellas asociadas
para lograr su recuperación.
Resumen.
Si bien la civilización ha creado el
problema, es también la más indicada para impedirlo. Su intervención será
necesaria para evitar que los mamíferos, no pasen a convertirse en piezas
disecadas dentro de una vitrina de un museo de historia natural. México tiene
influencia tanto del norte como del sur; Esto hace que se encuentre entre los
cinco países mega diversos del planeta; sin embargo, debido a muchos factores
estamos deteriorando seriamente las selvas del sur, al igual que los bosques y
pastizales del norte, incluyendo por supuesto playas, manglares, etcétera,
reduciendo así la capacidad de los animales por encontrar sitios adecuados para
su sobrevivencia y reproducción.
En México hay varias especies animales
en peligro de extinción. El jaguar es una de ellas y se está yendo de lo
que queda de selva del sureste mexicano. Sus rugidos ya no interrumpen los
murmullos del bosque y sus pasos silenciosos y huellas en el fango disminuyen.
Los jaguares se pierden ante el avance de la presión humana. Los ejemplares que
quedan son unos cuantos y un mal día, sin que nadie lo note, habrá desaparecido
el último detrás de las cortinas de ramas y malezas; se irán por la sombra,
como fantasmas, (Armella, 2011).
En la naturaleza la estricta relojería
de la evolución, que marcó la entrada y salida de cada especie, se está
acelerando. Unas fueron haciéndose a un lado para que progresaran otras, mejor
adaptadas; pero ahora hay mano negra, la del hombre, ese animal cuya especie
está modificando el tic tac del reloj y sin rubor se está deshaciendo de todas
las demás especies. Al parecer sólo quiere dejar espacio para que siga
aumentando vertiginosamente la población de animales domésticos y sus
congéneres, y expulsar del paraíso a los animales salvajes, provocando con ello
una catástrofe ecológica en el mediano plazo. Lo más lamentable de la extinción
es que cuando muere el último individuo de una especie, con su cadáver se
sepultan las innumerables adaptaciones que se produjeron a lo largo de millones
de años, (PROCER, 2012).
Desarrollo.
Podemos hacer principal hincapié en
dos tipos de especies que son las especies marinas y los grandes carnívoros, ya
que son los que tienen principal interacción con el ser humano lo que los hace
más propensos a su pronta desaparición, acertadamente se están tomando medidas
de prevención, como la protección especial.
En nuestro país están presentes
prácticamente todas las familias de cetáceos, Sin embargo, es interesante notar
que la costa occidental de Baja California fue escenario para la evolución de
las morsas, pues allí se han encontrado fósiles de estos organismos. En la
familia Balanopteride (verdaderas ballenas) se reconoce 7 especies, 6 de las
cuales están bajo el régimen de protección especial y una en peligro; 18
miembros de la familia Delphnidae (delfines y orcas); 2 de la familia Keogidae
(Cachalotes); 2 de la familia Phocoenidae (marsopas), entre ellas la vaquita
marina, y, finalmente, 5 de la familia Zifinidae (ballenas picudas).
Prácticamente todas estas familias están bajo protección especial, porque la
gran mayoría de las especies de cetáceos usan las aguas mexicanas como lugar de
procreación, (PROCER, 2012).
Los pinnípedos (focas y lobos
marinos), que habitan sobre todo en las costas de la península de Baja
california, ven afectadas sus poblaciones por diferentes causas, como son la
destrucción de sus hábitats, pues muchas de las playas se están transformado
rápidamente en destinos turísticos, o bien se ven influenciados por éstos, por
lo que los animales ya no encuentran en esas playas sitios a salvo para la
procreación.
La contaminación de los mares y las
malas prácticas de pesca también son factores para la desaparición de estas
especies.
Los
Grandes Carnívoros: En
México presenta una gama de carnívoros dentro de su mastofauna nativa. Tenemos
varios representantes de los carnívoros, los cuales podemos dividir,
arbitrariamente, en dos grupos: los pequeños carnívoros, dentro de los que
encontramos a los zorrillos, las comadrejas, los cacomiztles, etc. Éstos se encuentran en peligro de
extinción, principalmente por la destrucción de su hábitat, o bien por la caza
directa, (Armella, 2011).
El otro grupo de carnívoros importante
en México es el de los denominados megacarnívoros o carnívoros de gran tamaño,
por lo que la caza ilegal (en ocasiones promovida por los gobiernos) ha sido un
factor importante para que en la actualidad los grandes carnívoros mexicanos
estén en gravísimo peligro de extinción o extintos, (PROCER, 2012).
Como es el caso del oso Mexicano, era
una subespecie del oso pardo de la que no se conocía mucho antes de que se
llevara a la extinción, en 1964. Se le llama oso plateado u oso pardo mexicano,
aunque estas denominaciones también se usan para otras subespecies del oso
pardo, y por lo tanto pueden llevar a confusión. En inglés se le llama Mexican
Grizzly bear, aunque también hay que tener cuidado de ver si se refieren a esta
subespecie o a alguna otra, (Armella, 2011).
Felinos:
Los seis felinos
silvestres que habitan el territorio nacional, el más conocido es el Jaguar
.Esta especie de origen tropical ha sido reconocida como el más poderoso de los
depredadores; Sin embargo, la cacería ilegal aún se presenta pretextando la
depredación que causan o pueden causar sobre el ganado, (Armella, 2011).
El Puma (Felis concolor) es un felino
que habita en los bosques del norte del país, de donde es originario, y ha
migrado hasta el sur del continente. Siendo la única especie, que la falta de
hábitat ha hecho que las pequeñas poblaciones que aún existen emigren hacia
hábitats más tropicales. Su situación es quizá más desconocida que la del Jaguar.
Es la única especie de los felinos que no aparece en la norma oficial bajo
ninguna condición de riesgo, esta especie es considerada como de “ultima
preocupación” (least concern), lo que quiere decir que no se encuentra en grave
situación de conservación, (Armella, 2011).
Cánidos: Una subespecie prácticamente
exclusiva de México: el lobo mexicano, que se encuentra en estado de
conservación. Actualmente la SEMARNAT (2009) la tiene como una de las especies
prioritarias para la conservación. Tiene un plan piloto para reintroducir un
número limitado de ejemplares en el noroeste del país, en las zonas altas de la
Sierra Madre Occidental, que permita recrear uno de los ecosistemas de esta
zona del país.
Conclusión.
En gran medida la irresponsabilidad
del propio ser humano es la causa principal de la desaparición de especies en
nuestro planeta, no solo en México. A lo largo de esta investigación estamos
haciendo hincapié en especies mexicanas, los seres humanos no tenemos
conciencia del daño que realizamos al deforestar un bosque, al destruir un
manglar para simplemente construir un proyecto residencial, podría mencionar
infinidad de propósitos y malas prácticas que se realizan día a día con fines
de beneficio para el hombre y desgracia de los mamíferos.
En la actualidad existen leyes que
protegen a los mamíferos, la educación se enfoca más en inculcar la conciencia
ambiental, estos son los pequeños pasos que le dan esperanza a la supervivencia
de las especies.
¿De
dónde partí para comenzar a escribir?
Inicie con una lectura del artículo,
lo analice y comparto en un resumen lo que pude captar y trato de explicarlo de
la manera más sencilla y entendible, para que así lo puedan leer todo tipo de
personas, en mi escrito tomo fracciones del documento original, para mantener
la autenticidad y veracidad de lo descrito con anterioridad, manteniendo los
puntos más relevantes de la investigación.
¿Por
qué he seleccionado este tema?
Por interés personal por la conservación
ambiental y de los recursos naturales.
Referencias.
Armella A & Yañes L. (2011).
Resvista digital universitaria. Mamiferos
mexicanos en peligro de extinción. Vol. 12, No. 1. 1-10
PROCER. (2012). Programa de
conservación de especies en riesgo. Recuperado de http://www.conanp.gob.mx/pdf_especies/PROCERFinalpubmar2009.pdf
SEMARNAT. (2009). Cuarto informe
nacional de México al convenio sobre diversidad biológica. Recuperado de http://www.conabio.gob.mx/institucion/cooperacion_internacional/doctos/4oInforme_CONABIO.pdf
¡Muy bien! Tiene buena secuencia lógica. Revisa la extensión de los párrafos para balancear.
ResponderEliminarBuen día, me gusto mucho el texto que hiciste, esta organizado, tiene las fuentes bibliográficas, puede distinguir las tres partes del texto, muchas felicidades.
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