viernes, 22 de abril de 2016

Introducción.

México ocupa uno de los primeros lugares a nivel mundial en cuanto diversidad de mamíferos con más de 500 y está en primer lugar en diversidad de reptiles y anfibios, es el decimoprimero en aves y el cuarto en plantas vasculares. Además, se distingue por el alto porcentaje de especies endémicas o exclusivas del país, ocupando el tercer lugar mundial en mamíferos endémicos y está en el octavo lugar en especies de aves endémicas, el segundo en reptiles y el tercero en anfibios.

Esta enorme diversidad biológica es resultado en gran medida de la compleja topografía del territorio y la posición de nuestro país en el continente donde convergen diversos climas y confluyen las dos grandes regiones biogeográficas de América: el Neártico y el Neotrópico, lo que origina condiciones de transición de la flora y fauna templada y tropical, además de la gran cantidad de islas principalmente en el Océano Pacífico y Golfo de California, y microambientes de las Sierras Madres y Eje Neovolcánico, entre otros, así como las condiciones generadas por los océanos que rodean nuestras costas. Sin embargo nuestra biodiversidad enfrenta una serie de riesgos que ponen en peligro la continuidad de las especies y sus poblaciones. Entre éstos, destaca el impacto que las actividades humanas tienen en tres niveles: ecosistemas, especies y genes, que derivan de la sobreexplotación, la destrucción y fragmentación de hábitat para actividades productivas, la introducción de especies exóticas, la contaminación y en algunos casos los desastres naturales.

En México las políticas públicas para el fomento de la agricultura y la ganadería han resultado una de las principales causas de este deterioro y pérdida de los ecosistemas, y también los efectos generados por las leyes de tierras ociosas de principios y mediados del siglo pasado, originaron actividades de desmonte y eliminación de la vegetación natural a lo largo de todo el país con los consecuentes efectos sobre poblaciones silvestres. Esto ocasionó que la conservación no resultara rentable en el corto plazo, más aún cuando los poseedores de los predios recibieron más recursos por talar sus bosques y selvas que por conservarlas y buscar alternativas productivas sustentables. A nivel de especies, además de la pérdida de hábitat, las principales amenazas son la erradicación y el aprovechamiento irracional de las mismas y la introducción de especies exóticas e invasoras. Por último, la diversidad genética se ve amenazada por la introducción de especies exóticas e invasoras, la pérdida de germoplasma y la liberación de organismos sometidos a selección artificial, clonados o modificados genéticamente.

A su vez, en el marco de las políticas públicas para la conservación de la biodiversidad, se han desarrollado una serie de diversos instrumentos legales y reglamentarios para la protección, conservación y aprovechamiento sostenible de las especies silvestres, así como instrumentos de carácter técnico como la norma oficial mexicana NOM-059-SEMARNAT-20011 , la cual además de ser indicativa del estado de algunas especies, incorpora el Método de Evaluación de Riesgo, que contiene elementos de información sobre el estado del hábitat de la especie en cuestión, su vulnerabilidad biológica intrínseca y el impacto de las actividades humanas sobre ésta, unificando así los criterios para la asignación de las categorías de riesgo.

Las acciones de conservación de especies dependen no sólo del grado de amenaza o del riesgo que enfrenten, sino también de los recursos que las sociedades están dispuestos a invertir para que esto suceda, aun cuando esta disposición no esté asociada a la vulnerabilidad o importancia relativa de una especie en un sistema. Las decisiones sociales pueden estar basadas en otro tipo de valores, y es en este sentido que las políticas públicas deben incorporar los criterios, lineamientos y mecanismos requeridos para procesar las demandas sociales, la información científica y la disponibilidad recursos financieros y humanos a fin de hacer eficiente, no solo en términos económicos, la gestión a favor de la conservación de especies en riesgo.

De esta manera han surgido programas federales que al incorporar criterios de sustentabilidad han promovido la revalorización de los recursos y la restitución a los legítimos propietarios y poseedores de los beneficios directos del aprovechamiento de la flora y fauna silvestres, mediante la generación de alternativas a la producción agropecuaria tradicional, así como oportunidades de empleo, haciendo de la conservación una actividad redituable no solo en términos monetarios, sino también en términos sociales. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer, ya que los impactos de las actividades humanas para muchas especies han sido severos, las presiones sociales y condiciones biológicas y ecológicas no han permitido su recuperación, lo cual crea la necesidad de contar con un Programa rector que apoyado desde el gobierno federal establezca las bases y coordine los esfuerzos de los diversos sectores de la sociedad, con el claro concepto de que es necesario el trabajo interinstitucional y la participación de todos los sectores para mantener o mejorar las características y funcionalidad de los ecosistemas y realizar el manejo requerido de las especies en riesgo y aquellas asociadas para lograr su recuperación.



Resumen.
Si bien la civilización ha creado el problema, es también la más indicada para impedirlo. Su intervención será necesaria para evitar que los mamíferos, no pasen a convertirse en piezas disecadas dentro de una vitrina de un museo de historia natural. México tiene influencia tanto del norte como del sur; Esto hace que se encuentre entre los cinco países mega diversos del planeta; sin embargo, debido a muchos factores estamos deteriorando seriamente las selvas del sur, al igual que los bosques y pastizales del norte, incluyendo por supuesto playas, manglares, etcétera, reduciendo así la capacidad de los animales por encontrar sitios adecuados para su sobrevivencia y reproducción.

En México hay varias especies animales en peligro de extinción.  El jaguar es una de ellas y se está yendo de lo que queda de selva del sureste mexicano. Sus rugidos ya no interrumpen los murmullos del bosque y sus pasos silenciosos y huellas en el fango disminuyen. Los jaguares se pierden ante el avance de la presión humana. Los ejemplares que quedan son unos cuantos y un mal día, sin que nadie lo note, habrá desaparecido el último detrás de las cortinas de ramas y malezas; se irán por la sombra, como fantasmas, (Armella, 2011).

En la naturaleza la estricta relojería de la evolución, que marcó la entrada y salida de cada especie, se está acelerando. Unas fueron haciéndose a un lado para que progresaran otras, mejor adaptadas; pero ahora hay mano negra, la del hombre, ese animal cuya especie está modificando el tic tac del reloj y sin rubor se está deshaciendo de todas las demás especies. Al parecer sólo quiere dejar espacio para que siga aumentando vertiginosamente la población de animales domésticos y sus congéneres, y expulsar del paraíso a los animales salvajes, provocando con ello una catástrofe ecológica en el mediano plazo. Lo más lamentable de la extinción es que cuando muere el último individuo de una especie, con su cadáver se sepultan las innumerables adaptaciones que se produjeron a lo largo de millones de años, (PROCER, 2012).

Desarrollo.

Podemos hacer principal hincapié en dos tipos de especies que son las especies marinas y los grandes carnívoros, ya que son los que tienen principal interacción con el ser humano lo que los hace más propensos a su pronta desaparición, acertadamente se están tomando medidas de prevención, como la protección especial.

En nuestro país están presentes prácticamente todas las familias de cetáceos, Sin embargo, es interesante notar que la costa occidental de Baja California fue escenario para la evolución de las morsas, pues allí se han encontrado fósiles de estos organismos. En la familia Balanopteride (verdaderas ballenas) se reconoce 7 especies, 6 de las cuales están bajo el régimen de protección especial y una en peligro; 18 miembros de la familia Delphnidae (delfines y orcas); 2 de la familia Keogidae (Cachalotes); 2 de la familia Phocoenidae (marsopas), entre ellas la vaquita marina, y, finalmente, 5 de la familia Zifinidae (ballenas picudas). Prácticamente todas estas familias están bajo protección especial, porque la gran mayoría de las especies de cetáceos usan las aguas mexicanas como lugar de procreación, (PROCER, 2012).

Los pinnípedos (focas y lobos marinos), que habitan sobre todo en las costas de la península de Baja california, ven afectadas sus poblaciones por diferentes causas, como son la destrucción de sus hábitats, pues muchas de las playas se están transformado rápidamente en destinos turísticos, o bien se ven influenciados por éstos, por lo que los animales ya no encuentran en esas playas sitios a salvo para la procreación.
La contaminación de los mares y las malas prácticas de pesca también son factores para la desaparición de estas especies.

Los Grandes Carnívoros: En México presenta una gama de carnívoros dentro de su mastofauna nativa. Tenemos varios representantes de los carnívoros, los cuales podemos dividir, arbitrariamente, en dos grupos: los pequeños carnívoros, dentro de los que encontramos a los zorrillos, las comadrejas, los cacomiztles, etc. Éstos se encuentran en peligro de extinción, principalmente por la destrucción de su hábitat, o bien por la caza directa, (Armella, 2011).

El otro grupo de carnívoros importante en México es el de los denominados megacarnívoros o carnívoros de gran tamaño, por lo que la caza ilegal (en ocasiones promovida por los gobiernos) ha sido un factor importante para que en la actualidad los grandes carnívoros mexicanos estén en gravísimo peligro de extinción o extintos, (PROCER, 2012).

Como es el caso del oso Mexicano, era una subespecie del oso pardo de la que no se conocía mucho antes de que se llevara a la extinción, en 1964. Se le llama oso plateado u oso pardo mexicano, aunque estas denominaciones también se usan para otras subespecies del oso pardo, y por lo tanto pueden llevar a confusión. En inglés se le llama Mexican Grizzly bear, aunque también hay que tener cuidado de ver si se refieren a esta subespecie o a alguna otra, (Armella, 2011).

Felinos: Los seis felinos silvestres que habitan el territorio nacional, el más conocido es el Jaguar .Esta especie de origen tropical ha sido reconocida como el más poderoso de los depredadores; Sin embargo, la cacería ilegal aún se presenta pretextando la depredación que causan o pueden causar sobre el ganado, (Armella, 2011).

El Puma (Felis concolor) es un felino que habita en los bosques del norte del país, de donde es originario, y ha migrado hasta el sur del continente. Siendo la única especie, que la falta de hábitat ha hecho que las pequeñas poblaciones que aún existen emigren hacia hábitats más tropicales. Su situación es quizá más desconocida que la del Jaguar. Es la única especie de los felinos que no aparece en la norma oficial bajo ninguna condición de riesgo, esta especie es considerada como de “ultima preocupación” (least concern), lo que quiere decir que no se encuentra en grave situación de conservación, (Armella, 2011).

Cánidos: Una subespecie prácticamente exclusiva de México: el lobo mexicano, que se encuentra en estado de conservación. Actualmente la SEMARNAT (2009) la tiene como una de las especies prioritarias para la conservación. Tiene un plan piloto para reintroducir un número limitado de ejemplares en el noroeste del país, en las zonas altas de la Sierra Madre Occidental, que permita recrear uno de los ecosistemas de esta zona del país.

Conclusión.

En gran medida la irresponsabilidad del propio ser humano es la causa principal de la desaparición de especies en nuestro planeta, no solo en México. A lo largo de esta investigación estamos haciendo hincapié en especies mexicanas, los seres humanos no tenemos conciencia del daño que realizamos al deforestar un bosque, al destruir un manglar para simplemente construir un proyecto residencial, podría mencionar infinidad de propósitos y malas prácticas que se realizan día a día con fines de beneficio para el hombre y desgracia de los mamíferos.

En la actualidad existen leyes que protegen a los mamíferos, la educación se enfoca más en inculcar la conciencia ambiental, estos son los pequeños pasos que le dan esperanza a la supervivencia de las especies.

¿De dónde partí para comenzar a escribir?
Inicie con una lectura del artículo, lo analice y comparto en un resumen lo que pude captar y trato de explicarlo de la manera más sencilla y entendible, para que así lo puedan leer todo tipo de personas, en mi escrito tomo fracciones del documento original, para mantener la autenticidad y veracidad de lo descrito con anterioridad, manteniendo los puntos más relevantes de la investigación.

¿Por qué he seleccionado este tema?
Por interés personal por la conservación ambiental y de los recursos naturales.

Referencias.
Armella A & Yañes L. (2011). Resvista digital universitaria. Mamiferos mexicanos en peligro de extinción. Vol. 12, No. 1. 1-10
PROCER. (2012). Programa de conservación de especies en riesgo. Recuperado de http://www.conanp.gob.mx/pdf_especies/PROCERFinalpubmar2009.pdf

SEMARNAT. (2009). Cuarto informe nacional de México al convenio sobre diversidad biológica. Recuperado de http://www.conabio.gob.mx/institucion/cooperacion_internacional/doctos/4oInforme_CONABIO.pdf